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Una oportunidad para aprender en Nepal y Birmania

Una oportunidad para aprender en Nepal y Birmania

Hace solo cuatro años, iniciamos nuestras subvenciones en el sur y sureste asiático, apoyando organizaciones de derechos de las mujeres en Nepal y Birmania. Después de contratar una oficial de programas a finales de 2014, tomamos el tiempo para emprender una investigación completa sobre lo que el terreno necesitaba y para desarrollar una estrategia para hacer progresar los derechos humanos de las mujeres, las niñas y las personas LGBTQI en la región. Al final de 2015, empezamos a implementar nuestra estrategia y a tener un grupo fuerte de subvencionados, tanto nuevos como de vieja data.

Si bien consideramos que los proyectos que cubren las necesidades inmediatas y las subvenciones para respuestas rápidas a los defensores de derechos humanos son cruciales, nuestro enfoque busca llenar los vacíos en el actual escenario de financiamiento a través del apoyo al trabajo de los movimientos de derechos de las mujeres y la población LGBTQI en el largo plazo. A fin de lograrlo, nuestros socios subvencionados son organizaciones locales, nacionales y regionales lideradas por mujeres, niñas y personas LGBTQI y que priorizan los derechos humanos de las comunidades marginalizadas. Las organizaciones receptoras en el sur y el sureste de Asia emplean una combinación de métodos, servicios directos, fortalecimiento de liderazgos, fortalecimiento de capacidades, comunicación e incidencia, que mejoran la infraestructura de justicia social a lo largo de la región.

En febrero de 2016, la oficial de programas Zaynab Nawaz viajó al sur y sureste de Asia para reunirse con nuestros socios subvencionados y expertos en derechos humanos que trabajan en temas de interés de las mujeres, las niñas y las personas LGBTQI en Nepal, Birmania y a lo largo de la frontera entre Birmania y Tailandia. Sus objetivos fueron evaluar el impacto de nuestros fondos, identificar nuevos socios (especialmente aquellos cuyas iniciativas se centran en los derechos de las niñas y las personas LGBTQI), y obtener conocimientos para usarlos como base de nuestra estrategia para el sur y el sureste de Asia.

Hace casi un año, una serie de terremotos devastaron Nepal, una tragedia de la cual el país todavía se está recobrando. Luego, en el otoño de 2015, Birmania tuvo sus primeras elecciones nacionales abiertas desde 1990. Ganó las elecciones Aung San Suu Kyi, de la Liga Nacional para la Democracia. Al mismo tiempo, el parlamento de Nepal eligió como presidenta a una defensora de derechos de las mujeres Bidhya Devi Bhandari –la primera mujer a la cabeza del Estado. Incluso en estos tiempos de adversidad y de cambio de régimen, nuestros aliados subvencionados continúan sus esfuerzos.

“Ha habido algunas transiciones entre nuestro socios subvencionados desde mi última visita, y fue genial tanto reconectarme con ellos como que me presentaran al personal que trabaja con nuestros socios”, dice Zaynab. “Durante mis reuniones, entendí mucho mejor los enfoques en los que están y no están trabajando, y las áreas donde se puede hacer fortalecimiento de capacidades, incluyendo la gestión organizacional y las comunicaciones”.

Mientras Zaynab estuvo en Birmania, muchas activistas de derechos humanos estaban en la capital de Naypyidaw, para facilitar capacitaciones en derechos de las mujeres y de la población LGBTQI a los nuevos miembros del parlamento. Le dijeron que el país estaba en la función “esperar a ver qué pasa”, hasta que se transfiriera el poder a la Liga Nacional para la Democracia, ese mes.

“Llegué a Yangon en medio de transiciones políticas” dice. “Y recibí con alegría la oportunidad de viajar a Lashio, que fue mi primer viaje al estado de Shan”.

Zaynab estuvo en Lashio con nuestro socio, la Agencia Internacional de Desarrollo de las Mujeres (IWDA, por sus siglas en inglés), que realizaba su visita trimestral a la región. Zaynab viajó con la directora de programa de IWDA, Jen Clark, a la frontera de Birmania con China para visitar casas seguras, centros de crisis y escuelas de liderazgo para mujeres y niñas que viven en las áreas cercanas al lugar donde se dan conflictos étnicos. Le impresionó el enfoque responsable de IWDA en tanto que socio para el fortalecimiento de capacidades de actores nacionales y locales, y evidenció que su experiencia y recursos la convierten en modelo de alianzas para la asistencia técnica en la región, e incluso, para otros lugares del mundo.

“Estoy agradecida de la oportunidad de tener el tipo de conversaciones profundas, pensantes, que no siempre son posibles en Skype, especialmente dadas las diferencias horarias”, dice Zaynab. “En persona, alcanzo a percibir mejor los temas que afectan a las comunidades marginalizadas y cómo el panorama político y de donantes contribuye a las estrategias de derechos humanos”.

Después de Birmania, continuó su viaje hacia Nepal, haciendo una primera parada en Katmandú para reunirse con otros socios: South Asia Women’s Fund y Women LEAD, antes de tomar viajes diarios con los equipos de WOREC y Saathi, a los distritos de Kavre y Sindhupalchowk, los cuales fueron afectados por el terremoto. A pesar de que es complejo llegar a estas áreas, no solamente debido al daño causado por el terremoto, sino también a un reciente bloqueo comercial impuesto por India –que ha tenido como resultado una crisis de combustibles que debilita al país- WOREC y Saathi han estado visitando regularmente la zona para apoyar proyectos relacionados con ayuda y reconstrucción liderados por sus redes de pequeñas organizaciones de mujeres.

“Confío en la visión interseccional de nuestros socios”, dice Zaynab. “Están retando las normas de género y las estructuras de poder en contextos extremadamente desafiantes de conflicto y postconflicto. Nuestros socios se benefician inmensamente del apoyo multianual para sus operaciones generales, que es la esencia de nuestra subvención. Es el tipo de financiamiento que las organizaciones de derechos humanos más necesitan, pero muy pocos donantes lo otorgan en estos días”.

Nuestros socios le hablaron a Zaynab sobre los traumas de las mujeres nepalíes, quienes son las más vulnerables y enfrentan la discriminación por motivos de casta y de género. Esta violencia está exacerbada desde el terremoto. Pero los grupos están activos y cada vez más mujeres que viven fuera de Katmandú están incidiendo para una mejor implementación de la ley sobre violencia doméstica que está vigente desde 2008.

“La actual presidenta es una viuda que ha trabajado con varios de nuestros socios que defienden los derechos de las mujeres, sin embargo Nepal es todavía una sociedad profundamente patriarcal”, explica Zaynab. “Generalmente, la gente está optimista con la visión de una mujer presidente, pero muchos son escépticos sobre si esto afectará la condición de las mujeres o las políticas para la igualdad. Incluso si un grupo se focaliza en salud, educación, o discapacidad, muchas de las organizaciones que transversalizan el enfoque de derechos humanos están trabajando en la violencia basada en el género”.

Nepal pasa por su segundo monzón desde los terremotos, y, sin embargo, muchas áreas rurales continúan gravemente dañadas y muy pocos o ningún fondo ha sido otorgado para reconstruir casas o negocios. Los grupos comunitarios compartieron su frustración sobre cómo el gobierno abordó la crisis de combustible –una crisis fácilmente evitable. Las comunidades, que típicamente tienen gran capacidad de resiliencia, están en sus puntos de mayor ruptura y el camino a la reconstrucción se pavimentará con luchas para acceder no solo a la ayuda para la recuperación posterior al terremoto, sino también financiamiento que fortalezca y sostenga la incidencia en temas como los derechos sobre la tierra, la ciudadanía, los temas de interés de la comunidad LGBTQI, que tienen el riesgo de ser dejados a un lado con el fin de solucionar las necesidades de corto plazo del país.

“Cuando me reúno con defensores de derechos humanos que están en el terreno”, continúa, “hablamos sobre la Constitución, la ciudadanía y la discriminación basada en la casta. Cuando pregunto cómo están abordando la seguridad digital, la seguridad y el cuidado propio, frecuentemente responden que estos temas (aunque son importantes y desafiantes) están siempre en los últimos lugares de su lista de prioridades. Por el contrario, me preguntan sobre cómo mejorar la planificación financiera, la gestión organizacional y el financiamiento”.

Nuestros socios subvencionados en ambos países tienen reputaciones sólidas de efectividad y eficiencia, y nos hacen saber lo fundamentales que son nuestros fondos de apoyo general y multianual para su sostenibilidad y la sostenibilidad de los movimientos de base en la región. Algunos de nuestros socios usan el respaldo que les damos para obtener financiamiento de otros actores. Sin embargo, como los gobiernos europeos están redireccionando su apoyo para abordar su crisis interna de refugiados, los grupos que trabajan a favor de los derechos de las mujeres y de la población LGBTQI en la región anticipan una pérdida significativa de financiamiento. Seguimos siendo una de las únicas fundaciones privadas que fortalecen la infraestructura para realizar progresos en los derechos humanos de las mujeres, las niñas y las personas LGBTQI en Birmania y Nepal.

“Nuestra focalización en las comunicaciones también se aprecia mucho”, dice Zaynab. “Desde mi último viaje a Nepal, hace solo un año, ha habido un aumento marcado en nuestra visibilidad como uno de los mayores financiadores de las organizaciones de derechos de las mujeres y población LGBTQI”.

Como indicador de una exitosa visita al terreno, Zaynab volvió a Nueva York con tres cuadernos en los que anotó sus observaciones, aprendizajes y puntos esenciales para remarcar, que serán la base de la evolución de nuestra estrategia para el sur y el sureste de Asia.

“Nuestro papel es confiar y apoyar los diversos activistas de derechos humanos que están generando cambios de largo plazo para las mujeres, niñas y personas LGBTQI”, explica Zaynab. “Fue inspirador ver el trabajo transformador que nuestros socios están realizando en sus comunidades. Estuve especialmente feliz de ver más énfasis en la promoción del liderazgo de las mujeres jóvenes. A pesar de que las visitas suelen durar algunas semanas, con jornadas de doce horas y reuniones consecutivas, siempre quedo feliz y más comprometida que nunca para asegurar que nuestros subvencionados obtienen los recursos que necesitan para iniciar y acrecentar los movimientos de justicia en sus países”.